¿Quién debería ser la prioridad: mis hijos o mi pareja?
¡Qué realidad tan difícil de poder enfrentar! Por un lado, está nuestra pareja, de la que un día nos enamoramos y con la que decidimos formar una familia; luego, con el tiempo, llegaron esos seres hermosos, en algunos casos esperados y, en otros casos, no mucho, pero lo cierto es que los adoramos y deseamos ser lo mejor para ellos.
¿QUIÉN DEBERÍA SER NUESTRA PRIORIDAD?
Previo a la llegada de nuestros hijos, normalmente comenzamos a hacer los preparativos para recibirlos. Empezamos a tratar de organizar todo: el momento del parto, la habitación del bebé, entre diversos detalles.
De lo que hasta ese momento no estamos conscientes es del tiempo que consumirá la llegada de nuestro bebé y que, a partir de que nazca, debemos también organizarnos para ser padres y ser pareja a la vez.
Es decir, la llegada de nuestros hijos es un acontecimiento muy importante para la familia, pero representa cambios bastante drásticos en la dinámica de pareja.
Ya no es solamente: nos bañamos, nos cambiamos y vámonos a cenar fuera. Ya no es: ponte bella, tu mejor vestido, y vamos a la fiesta de esta noche. Tampoco es igual el hecho de que estén tranquilos viendo una película, e iniciaron a darse besos románticos y apasionados, y todo empezó a entrar en calor y, ¡uff!, iniciaron a hacer el amor apasionadamente sin la interrupción de un llanto, sin tener que alimentar al bebé o pensar quién cuidará al bebé mientras nos vamos a cenar o de fiesta.
En este período, la mayoría del tiempo se centra en los hijos, sobre todo en la niñez y en la adolescencia, causando que la madre se olvide de sí misma, dejando un poco de lado el autocuidado y la autoimagen; no digamos qué lugar pasa a ocupar la relación de pareja.
Hay muchos estudios y muchas discusiones acerca de quién debe ser la prioridad en la familia, si los hijos o la pareja.
Este punto se centra más en el rol que juega la mujer en el hogar, ya que hasta la fecha, en muchos países, la responsabilidad de la casa e hijos cae sobre la mujer en la mayoría de los casos.
En mi opinión, este es el punto crítico. Si esto último mencionado no fuera así, quizá no existiría esta problemática hoy en día. Porque los padres, me refiero a los dos, mamá y papá, sabrían que la responsabilidad de los hijos, a partir de que llegan a integrar la familia, ya sean planeados o no, son responsabilidad de los dos y que el cuidado de los hijos y las tareas de la casa deben ser cumplidas por los dos padres, no solo por la madre.
Madre y padre sabrían que el tiempo se acortó para los dos, las salidas no serán iguales para los dos, el dinero no será igual para los dos y la vida cambió para los dos; no solo para la madre, que en la mayoría de los casos es la que se carga con toda la responsabilidad.
Bueno, tengo que decir que sé de muchos casos en que es al contrario, que es la madre la que considera que todas las responsabilidades deben caer sobre el papá. Así que hay de casos a casos, pero haremos énfasis en lo que es más común, que es que, en la mayoría de los escenarios, es la mamá la que cambia el rol normalmente, ya que los papás quieren y se esfuerzan mucho por seguir siendo libres de estas responsabilidades.
Tenemos que tener muy en claro que la vida ha cambiado y que ahora la mayoría de las mujeres ya no permanecen en casa como antes; la mayoría sale a trabajar la misma cantidad o más horas que el hombre. Así que, si los gastos de la casa en la mayoría de los hogares actualmente son compartidos, pues el cambio también se tiene que realizar en las labores domésticas y, no obstante, en el cuidado de los hijos.
Es decir, esa mentalidad de que la mujer sale a trabajar y tiene que limpiar la casa, bañar a los niños, hacer la tarea con los niños, cocinar, entre otros, también tiene que cambiar. El hombre hoy en día no se puede respaldar en que trabaja largas horas y que por eso no puede ayudar a lavar los platos, debido a que estas largas horas de trabajo y, no nos olvidemos, el cansancio también son ahora parte de la carga de la mujer.
Es totalmente injusto que esta tarea de priorizar a la pareja o a los hijos se le asigne a la mujer y no a la pareja como tal.
El hombre le deja la carga a la mujer de cumplir con todas las tareas de la casa y, además, de que lo tiene que atender y ser una súper amante, como si la mujer no debiera cansarse y fuera otra especie de humano que debe cumplir con todas las obligaciones mientras el hombre quiere mantenerse, como ya lo dije, libre, cuidado e interesante para otras mujeres. Mientras que la mujer siempre tiene que renunciar a estos privilegios.
Debido a eso es que hay tantos divorcios, a causa de que la mujer atiende al marido, lavándole la ropa, haciéndole la comida, planchándole la ropa, pero no tiene ya energías para cumplir con la labor de ser una amante insaciable en la cama. Pues déjenme comentarles que un ser humano normal, haciendo tantas cosas al día, no solo se cansa: se agota energética, física, emocional y espiritualmente.
Debido a eso, te quiero invitar a ti, mujer, que estás queriendo cargar con el mundo entero aunque te está aplastando, a que inicies a tratar de esforzarte por cuidarte y dedicarte tiempo. Comienza por hablar con tu esposo y hacerle ver que tú también necesitas darte una ducha tranquila mientras él se hace cargo del bebé y que es necesario que él te apoye en ciertas tareas de la casa.
Él es capaz, él puede y, si no, lo aprenderá. No nos creamos imprescindibles, que eso es lo que nos hace cargarnos pensando que solo nosotras podemos y solo nosotras lo hacemos mejor. Hay que trabajar en cambiar esa mentalidad ya obsoleta, tanto en nuestros esposos como en nuestros hijos e hijas, para que aprendan a apoyar en el hogar y ser un equipo; ser una verdadera familia.
Y a ti, esposo, varón del hogar: deja de creer que estamos en tiempos antiguos. Los roles cambiaron y quizá tu mujer podría ser mucho mejor amante, podría tener tiempo para ponerse bonita, presentable y deseable si tú tan solo le apoyaras con ciertas obligaciones que les pertenecen a los dos.
Por eso se le llama pareja, porque compartirán muchas cosas en la vida y, dentro de ellas, están agregadas las obligaciones.
Termino respondiendo a quién debe ser prioridad: en mi sano juicio, ninguno debe ser prioridad. Lo que debe haber es un equilibrio, pero no un equilibrio que debe ser organizado solo por la mujer; es decir, que no sea la mujer quien debe tener la habilidad extra humana de cumplir con todo, sino que debe ser un equilibrio que, como pareja, logren.
He escuchado decir que la pareja hoy es y mañana no, pero los hijos también hoy son pequeños y con mucha necesidad de ayuda y cuidados y, ya después, son independientes, se van de la casa y, con suerte, te prestan atención cuando sean adultos.
Así que, para que una familia funcione, el romance, la pasión y el amor se deben intentar mantener y también se debe cuidar de los hijos, porque es una responsabilidad que asumimos.
El cuidar de estas dos partes fundamentales del hogar es como se puede tener la probabilidad de ser una familia acogedora y duradera.
Imagen: Generada con IA
Autora: Johana Quilter
Aviso importante: En algunos momentos recurro a herramientas de inteligencia artificial para la edición, corrección ortográfica y de puntuación de mis escritos. Por este motivo, el texto puede presentar características que los detectores de IA interpreten de manera imprecisa.
Sin embargo, las ideas, experiencias y contenido de mis escritos son propios.
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