La puerta que no se abre para ti también puede ser un regalo.
Un trabajo que no conseguimos, una relación que no prosperó, un dinero que no llegó, unos estudios que no pudimos hacer, una oportunidad que perdimos… incluso algo que deseábamos muchísimo y finalmente no ocurrió. ¿Te has encontrado en una o más situaciones de este tipo, donde te llenas de frustración e impotencia? Yo misma me he despertado en la madrugada llorando por algo que deseaba tanto que ocurriera y no se dio. Algo que yo pensaba que sería lo ideal para mejorar mi vida y la de mis hijos. Cuando una puerta no se abre, ¿qué es lo primero que viene a tu mente? ¿Cuál es la actitud que normalmente tenemos? La mayor parte de nosotros nos quejamos, pensamos que no tenemos suerte, nos desesperamos, nos desilusionamos y nos entristecemos. Lo que menos se nos ocurre es pensar en una frase c...