¿CUAL DE TUS RELACIONES TE DAÑO MAS..?


¿Cuál fue esa relación que te dañó más: la primera, la segunda, la tercera…?

¿Cuál fue la relación que te hizo perder las esperanzas en el amor?

¿Cuál fue esa relación que te hizo bajar hasta por los suelos tu autoestima?

¿Cuál fue esa relación que te hizo dudar de tu encanto, tu belleza, originalidad y tu esencia?

¿Cuál fue esa relación que te hizo dudar de ese poder de conquistar a quien sea con solo una mirada?

¿Cuál fue esa relación que te hizo olvidar que tu sonrisa cambia todos los panoramas?

¿Cuál fue esa relación que te hizo sentir sin valor, sin seguridad, sin dignidad?

¿En qué momento creíste toda esa mentira sobre ti? ¿A quién le diste el derecho de formar definiciones y conceptos equivocados de ti en tu propia cabeza? ¿Quién cambió tu autoconcepto?

Muchas veces entregamos en manos equivocadas nuestra belleza interior y física, nuestro amor, honestidad, nobleza, seguridad, nuestros medios —casa, automóvil, etc.—, educación, valores; en fin, toda nuestra vida.

Debido a esto, muchas veces nos sentimos destruidos, porque estas personas acaban con nuestros sentimientos y expectativas del amor o de las relaciones de pareja.

Al pasar el tiempo, nos damos cuenta de que no fuimos destruidos, pues seguimos existiendo físicamente e intentamos continuar con nuestra vida. Digamos que aceptamos que nuestra vida debe seguir sin tener a nuestro lado a esa persona a la que queríamos o llegamos a amar.

Pero ¿cómo está nuestra alma? ¿Cómo están las cicatrices de nuestro corazón? ¿Ya perdonaste y, sobre todo, ya te perdonaste? ¿Ya no estás arrastrando esa relación? ¿Ya no quedan secuelas? ¿Dejaste de señalarte? ¿Te diste cuenta de que lo que la otra persona dijo de ti y te hizo no te define y que podría haber sido simplemente su percepción?

Ya evaluamos qué cosas sí debemos cambiar en nosotros. Ya sabes cuáles fueron las debilidades que ya no te puedes permitir si iniciamos una nueva relación. Qué cosas debemos exigir y qué cosas debemos esperar. También, y no menos importante, qué estás dispuesta a ofrecer en una nueva relación, porque las relaciones deben ser recíprocas; no lo debes olvidar.

Démonos el tiempo de sanar, de superar desde adentro los daños que pudieron provocarnos las relaciones pasadas; el tiempo suficiente para no seguir atrayendo a nuestra vida parejas similares o peores que las anteriores, y el tiempo justo, es decir, no más del tiempo necesario para poder conocer mejores personas y arriesgarnos de nuevo a lanzarnos a los brazos del amor.



Imagen: Generada con IA

Autora: Johana Quilter

Aviso importante: En algunos momentos recurro a herramientas de inteligencia artificial para la edición, corrección ortográfica y de puntuación de mis escritos. Por este motivo, el texto puede presentar características que los detectores de IA interpreten de manera imprecisa.

Sin embargo, las ideas, experiencias y contenido de mis escritos son propios.













Comentarios

Entradas populares de este blog

Curiosamente Transformadora (La tristeza)

Latinas; mas que un estereotipo…

La puerta que no se abre para ti también puede ser un regalo.

Si te vas a la verga; te va a ir bien.