MI MARIDO ME DIJO QUE YO NO ERA TAN BONITA COMO OTRAS MUJERES
Era una mañana hermosa en la que me dirigí al baño y, antes de darme una ducha, en la mayoría de mis días me encanta tomarme el tiempo para verme en el espejo. Si mi agenda me lo permite, tomo unos minutos; en realidad, hasta media hora, jejeje.
Pues sí, estaba allí, me miraba cuidadosamente al espejo y detrás de mí apareció mi esposo, que también se detuvo a mirarme y dijo: «¿Sabes? No eres tan bonita como otras mujeres. Hay mujeres mucho más bonitas que tú».
Me sorprendió su comentario, no por lo que dijo, sino porque nadie se lo había pedido; era un diálogo entre el espejo y yo, o sea, yo y el espejo. Era ese momento íntimo en donde me hablo mis verdades, en donde me doy amor, en donde me miro detenidamente, observo si me estoy descuidando y si estoy radiante, y saco las conclusiones de qué debo hacer con mi vida.
Dirás que exagerada, pero no. En ese momento, viéndome en el espejo, tomo decisiones, desde qué debo hacer para cuidar la piel de mi cara hasta cómo quiero ser vista ese día. Es un acontecimiento muy importante para mí, ya que también las decisiones de mi día tienen que ver con este evento que para mí es magnífico.
Espero que hayas entendido qué tan importante es ese espacio para mí como para que mi esposo me interrumpa de esa manera y, precisamente, en ese momento en donde nadie tiene cabida.
Aparte, puede que pienses: «¡Qué palabras tan feas viniendo de su esposo!». Pero es que hay personas que como que se levantan con el veneno a flor de piel y muy insoportables. Quiero pensar que era uno de esos días. Si no, pues la verdad no era algo tan importante para mí en ese momento como el hecho de, primero, que se haya entrometido y, segundo, que quiera opinar sobre algo acerca de lo cual yo tengo mi propio concepto y que él, conociéndome, sabría que no cualquiera cambia mis conceptos acerca de algo en general, mucho peor de mí misma.
Pero igual ya había hecho el comentario, por lo que de mi boca debía salir una respuesta. Aunque también el silencio algunas veces puede ser una buena respuesta, no consideré que esta situación fuera precisamente esa en donde debía callar, por eso le dije:
—Tu opinión no tiene importancia, debido a que la belleza es subjetiva, es decir, está en los ojos del espectador. Míranos aquí, viendo la misma imagen en el espejo. Tú opinas que no soy tan bella como otras mujeres y yo, en cambio, veo en el espejo unos bellos ojos almendrados, café oscuros, con una profundidad y misterio; veo una piel morena, hermosa, suave y fina; veo serenidad, amabilidad, lealtad, seguridad, veo sinceridad, nobleza, amor; veo una mujer incomparable, con grandes virtudes y muchas cosas que mejorar, y veo muchas características más que externas, internas, porque mi rostro refleja en el espejo lo que soy desde adentro. Podría continuar diciendo todo lo que veo, porque hay mucho más.
Él solo sonrió.
Continué:
—Te doy otro ejemplo. Haz de cuenta que están dos hombres sentados en un parque. Para uno de ellos, que mira una mujer blanca, alta y de ojos verdes, esa sea una mujer perfecta y hermosa, pero, en cambio, para el otro hombre que está a su lado no le llama para nada la atención este tipo de mujer, sino que le llama la atención una mujer de estatura baja y piel un poco más bronceada. En otro caso, le interesa más una mujer con otras características, más allá de la apariencia física.
Yo no te elegí a ti por tu físico, aunque pienso que más de alguna característica física que tenías pudo haber llamado mi atención, pero en general no te elegí como mi marido por tu apariencia física. Es más, no tienes nada que ver con el hombre que yo considero atractivo, viéndolo desde el punto de vista físico.
Pero sí tienes otras características por las cuales decidí amarte, aparte de quien eres y de los momentos que hemos pasado juntos.
Proseguí:
—Espero que con esta explicación quede claro que tu opinión acerca de mi belleza no es relevante para mí. El que no me creas tan bella en comparación con otras no me hace fea. Es solo una opinión y no es más importante que la mía.
Él se dio la vuelta y no dijo una palabra. Pude notar que se avergonzó.
Unas horas después se disculpó y me dijo muchas características por las cuales él también me consideraba bella y quiso hacerme su esposa.
Sin embargo, no quiero profundizar en cómo terminó esta situación entre él y yo.
Más bien quiero comentarte que a mí no me afectó en lo más mínimo su comentario. Quizá otra mujer se hubiera partido en llanto, pero como yo no tengo dudas en saber quién soy, continué mirándome al espejo y observando esta hermosa creación de Dios.
Nunca he dudado de mi belleza. Puedo sonar muy soberbia, pero no es así y te lo explico con más detalle. No me creo la mujer más bonita del mundo, pero estoy segura de que soy bonita y, sobre todo, sé que ante mis ojos soy bonita. No solo físicamente, lo soy interiormente y sé que mi rostro lo refleja.
Nunca he tenido a lo largo de mi vida problemas por sentirme fea, siempre me he gustado; debido a lo que ya dije, la hermosura o fealdad de una persona está sujeta a las características que él o ella considera feas, no a lo que eres.
Si tengo cosas, como todo mundo, que no me gustan, pero no son más que las que me gustan de mí.
Hay personas físicamente bellas, pero te puedes encontrar con que son vacías, no tienen tema de conversación, son ofensivas, odiosas, destilan todo tipo de mala energía y, según las vas conociendo, más va aumentando esa sensación de que no son tan bellas como piensas y pierden el encanto rápidamente.
Así que, mis bellas y bellos, lo verdaderamente importante es lo que el espejo refleje para ti, no lo que refleje para otros. Valórate, cuídate, mímate y que tu opinión sobre ti sea la más importante; que quien más te valore seas tú mismo. No permitas que nadie, absolutamente nadie, te minimice y menosprecie.
Porque esas personas que se empeñan en tener un mal concepto de ti y que no quieren ver tu belleza, en su mayoría tienen problemas con ellos mismos, conflictos internos que no logran solucionar, y tiran su veneno al primero que lo quiera recibir.
Y, obviamente, tú no lo recibas. Haz que se den la vuelta y se lo lleven con ellos.
Cada uno de nosotros tiene mucha belleza, tanto física como interna. A lo largo de mi vida he conocido personas con una hermosura interior que irradian por doquier y que no son precisamente bellas según la opinión de otras personas. He visto personas con unos ojos exageradamente preciosos en rostros que, según mi juicio subjetivo, diría que no son bellos.
Pero estoy segura de que la belleza más importante es la que tú ves en ti y la que te esfuerzas por mejorar cada día desde lo profundo de ti.
Imagen: Generada con IA
Autora: Johana Quilter
Aviso importante: En algunos momentos recurro a herramientas de inteligencia artificial para la edición, corrección ortográfica y de puntuación de mis escritos. Por este motivo, el texto puede presentar características que los detectores de IA interpreten de manera imprecisa.
Sin embargo, las ideas, experiencias y contenido de mis escritos son propios.

Excelente reflexión y muy buena coherencia con el ideal que mantiene firme su postura y la forma de seguridad que posees... Felicidades muy lindo tu blog...
ResponderEliminarMuchísimas gracias, muy amable
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